Imágenes Corpóreas Intestinales
Líquida.

Frente al espejo me busco,

frente a mí me busco,

me abro el pecho y no me encuentro.

Me bebo y lo salado de mi sangre me grita que soy tuya.

 

Porque bailo para ti y el humo que sale de mis ojos te dibuja en la penumbra,

porque aspiro el polvo de tus cuernos y te beso con ternura.

Bebo nuestra sangre y soy carmesí.

Porque bailo y soy por ti, Señor

por eso me miro desde lejos y me elimino para estar en tus lagunas de fuego,

Señor, miro tus ojos y la luna reflejada en ellos

 

Y lloro.

lloro y mis lágrimas suceden.

Y me trago de nuevo

y te vuelvo a encontrar.

El líquido me liquida

y me consagro a usted

como mariposa nocturna.

A propósito de un espantapájaros.

                                                                    “I could while away the hours

                                                                          conferrin’ with the flowers

                                                                               consultin’ with the rain

                                                                   And my head I’d be scratchin’

                                                      While my thoughts were busy hatchin’

                                                                                 If I only had a brain.” 

                                                                          Scarecrow- Wizard of Oz

En el camino de las mieses están los amantes. Las espigas han encontrando en ellos lo amarillo del sol y se han fundido como rayos desde el azul y blanco de los ojos del Señor.

Quiero bailar para usted, pero mis piernas no tienen huesos,

Me es imposible sostenerme.

Quiero caminar con usted, pero el amarillo ciega mis ojos.

Dígame usted que es fuerte, cómo puedo zurcir articulaciones dentro mío.

Dígame usted cómo llorar de impotencia y volver a sentir el viento atravesar mi pecho, a volver a ser el ser triste que tiene un sombrero,

 un sombrero feliz para un hombre triste.

Articúleme usted, para bailar y caminar sobre sus rayos amarillos.

El cielo se tiñe con duraznos sangrientos y espero la llegada de mi amo.

Hoy me visitan los cuervos y se mecen alrededor

Como amantes sin dientes, sin corazones, cobardes.

Exploto.

Ellos comen de mí

Yo te sigo esperando.

Mi carne de paja se expande por el cultivo

Ellos me sacan los dedos, el corazón y la vida,

Lloro, lloro Señor, porque no podré verte más si los cuervos me sacan los ojos.

El sol se oculta detrás de montañas blancas y yo sigo llorando.

Estoy regado sobre el trigo, las cebollas y las lechugas.

El viento ha juntado mi carne y ha traído un sombrero.

Bailo con el viento.

El Señor enciende un fósforo, y lo arroja a mi carne.

Soy fuego.

Bailo.

Él se pone su sombrero y me engulle en una bocanada.

Crónica para morir bailando.

Ellos bailan sin saber que entregan su alma en sus pasos. Han venido a ver las sillas sitiadas a un lado de la pista de baile. Ellos bailan y distorsionan sus cabezas con perfumes para el cerebro.

Mi mirada se aísla en los puntos rojos de mi córnea. Lacero mis pulmones y respiro el humo de la noche. Sin embargo todo se ha ido. He dejado de ser yo, o soy yo mirando desde otro lugar.

Han volcado sus ojos, le han dado la espalda a la luz y ahora les salen liendres de los oídos, les sangran los pies y huelen a sexo.

Yo bailo, te invoco. Te siento. Mis uñas acarician mi cuerpo y lo desgarran suavemente.

Mis cabellos han caído y se elevan en pequeños remolinos de fuego.

Ya no quiero ascender a los cielos. Quiero coger la tierra y bañarme en espuma de cavernícola. Sólo que no soy yo, o soy lo que siempre he sido y he evitado ser.

Ellos miran a través de cristales blancos, tienen las bocas abiertas y las encías sangrantes. Ellos bailan y se entregan a fantasías surrealistas de ser y volverse humo.

Bailo y siento que las luces me indican otros caminos. He visto al demonio atestando en mi cuerpo, arañando mi estómago y mi coxis.

He sentido que usted me come el cuerpo.

Ya no soy.

Me dedico a soltar los ojos y morir en tu encuentro.

Bailo y dejo de ser.

Retrato familiar nº1

Hoy no sale de casa.

No importa si hay sol, lluvia o ceniza.

Hoy no sale de casa.

 

Mamá canta sobre la escalera de madera.

 

Hoy es un día de dolor.

De dolor y sangre.

 

Mamá llora en el batán del patio.

La niña ríe y explusa la coagulación de su cuerpo.

 

 

Papá no vuelve.

Mamá está bien.

 

Hoy las flores salen de los cuerpos.

La niña tiene las encías sangrando.

 

Mamá se sienta y cose los calcetines.

 

Hoy le duelen las piernas.

Sus huesos transportan dolor.

Están tristes.

 

Mamá mira a través de la ventana.

No hay aire ni puertas en casa.

-No llores, yo no sangro-

 

 Hoy no salgo de casa.

Sangro por todos los orificios de mi cuerpo.

Numb sunshine.

              -“Don’t burn yourself, turn yourself, turn yourself around into the sun”-  Damon Albarn


Los días del demonio se acercan

Habrá que bailar

Habrá que herir los cielos sin mirarlos

Habrá que volar en océanos pútridos.

 

Bailar bailar

Invocar tus ascos en ascuas

No sabemos qué eres.

Sólo nos entregamos al fin.

 

Baila baila

Imita a la manzana de humo

Reviéntale los párpados

Las tumbas viven, sueñan.

Hay que mirar el sol y secar el alma

Tomar insectos intrusos

Y convertirlos en cielos extintos.

Vomitar desde las raíces del mundo.

Estamos puras.

Ahora el cielo se refleja en nuestra piel.

Seremos mariposas,

Perderemos nuestras alas.

Seremos gusanos.

Perderemos nuestros cuerpos.

Polvo.

 

Hemos caído como golindrinas sin plumas.

Hemos brillado por última vez.

Crónica para morir.

En este día la gente opta por morir. Estoy casi convencida de que hoy lo erótico se desvanece como un orgasmo fingido. Todos lloran, todos rezan, nadie ríe, todos bailan pero sin felicidad. 

He decidido vomitar mondongo. A veces es necesario safarse de las costumbres sólo por el daño estomacal que me causan.

Todo está vacío y el sol ni siquiera se muestra en el cielo. Creo que estos muertitos están opacando el ambiente. Hay que preparar nuestras armas para destruir cuerpos, para tratar de divisar algún amanecer rojo y azul.

-Hay que ir al cine-

-Lo hagamos, pues, hermana-

Hemos llegado, estoy más arriba de lo que estoy acostumbrada a estar. Hasta el vértigo me resulta vacío, muerto. La sala es pequeña, está sucia. Casi muero asesinada por una pipoca. 

-Estos comerciales parecen un pastiche de todo lo que ya se ha hecho-

Creo que los terroristas han atentado Imaginaciónlandia otra vez, y nos hemos ido al carajo.

Espero, espero, necesito saber a qué me he metido.

Hay niños. Esto es más ridículo de lo esperado. “Mami, mami, tengo miedo”, digo en voz alta y ellos dicen lo mismo, aunque no sé exactamente por qué me imitan.

Ha empezado. La Revolución cubana ya se ha ido a la mierda y ahora queda luchar más y mejor con el capitalismo yankee.

Sale el primer zombie. ¡Aleluya! Le cantemos al señor de los muertos, le cantemos “Arre, Arre vaquero, vos si puedes. Vos si te identificas conmigo, sólo por que hablas español, pero.”

Todo esto está muy loco. Este tipo está matando zombies sin ton ni son, todo resulta casi medio chistoso. Los niños ríen más cuando la sangre sale más fuerte de los cuerpos.

Este héroe sí que la logra. Tiene amigos divertidos, hasta tiene una hija bonita, es buen tipo y se tira a ricas mujeres. Éste sí que es un verdadero héroe.

Patria o muerte. Revolución o muerte. Muerte pues han elegido. ¿No han visto tanto zombie que se arrastra por el piso? Los niños siguen riendo. Todos los demás les siguen la corriente. Ahora ellos son los dueños de este teatro espectador.

Sangre, sangre. Esto es demasiado hermoso, los zombies tropicales se han vuelto mis cadáveres favoritos. Hasta pueden bailar salsa cubana con este señor de los muertos, hasta es permitido meterles un palo en el culo para que se queden ahí sentados sin decir nada. Esto es demasiado hermoso.

Patria o muerte. Muerte pues han elegido. Por eso mismo se ha quedado a combatir una plaga invencible. Y sí, mejor quedate ahí, donde puedes estar libre, mandalos a todos al imperio podrido y quedate para divertirte volando cabezas.

La ciudad está vacía. No hay nada de alcohol en el aire, ni siquiera hay estrellas. Creo que ese tipo sí los está matando a todos, o no.

-Señora, présteme su pistola-

Muerte pues he elegido. 

Mi cabeza en un tambor empalado sobre una estatua incierta. 

Preludio de un naufragio.

He caminado por los caminos de cáscaras de frutas, en piedras manchadas por el polvo. He caminado y he tratado de encontrar alguna sensación extraordinaria y he fallado. He tratado de mirarte sin tratar de hacerme parte de tu cuerpo y he fracasado. ¿Qué me queda entonces? Me queda abrir el pecho, y mostrar lo que soy al resto.

 

Tu voz llegó ese día, rodeado de alientos alcohólicos, con miradas profundas, con palabras de ritual, tras los cristales bohemios del aliento de las burguesías indistintas. Las palabras que dices hacen que mis entrañas se muevan al ritmo del viento circular de mi coxis. Entonces ya no estás, y todo está oscuro.

 

Como el niño que dibujaba tigres, te miraba desde lejos, desde otras ciudades esperando que, desde tus horizontes asiáticos, llegues en barco a mi vida.

He vivido y me he sumergido en esos océanos verdes. El moho de los edificios bajo cielos de fuego han contraído mis labios y a veces me es imposible gritar. Al verte he cerrado la boca esperando un orgasmo mudo, esperando flotar en esas ondas aéreas que perforan el aire que separa nuestros cuerpos. No me importa el silencio que expulsa mi esófago, no me importa el temblor de las manos, ni la sangre que empieza a correr lento, lentito.

He tratado de separar los cuerpos de sus almas, los hígados de la carne, las mentes de la vida,  los estremecimientos y los estornudos. He fracasado. Las llanuras se tornan cada vez más circulares y me es difícil llegar hacia tus mundos.

Vivo en este pequeño barco que te abarca y te mece en las noches de lunas sonrientes para sonar a injertos de sol sobre el cereal. Así de dorados y hermosos éramos entonces. Como pequeñas flores que exponen su sexo al sol, sin pudor y sin transpirar de la fatiga. Esta paz se comunica sonriente y brillante sobre los iris estorninos de nuestras cabezas.

-El barco quiere hacerlo su capitán-, digo. “Te cederé mi antro, pendejo”, admito con mi labio inferior temblando. Entonces el estremecimiento se vuelve añejo y cura las sensaciones erróneas de mi cuerpo. Te admiro y veo una sonrisa cobijada en la almohada.

He sentido que ya no puedo más. He chillado en callejones obtusos y los intrusos de las piedras han susurrado lamentos de cielo. Sólo he esperado tu llegada, y ahora que estás aquí no sé si realemente quiero reflejarme en tus espejos.

He llorado, he gemido y he suplicado a mis dioses que puedan penetrar mi ser en un foso sin calma. Quiero sucumbir los mares del valle y transformar los colores más lindos de las cuevas de Saturno. Sólo que el holograma de tu cuerpo se desvanece con el paseo circular del reloj.

Debo seguir contigo- me digo y vuelvo a caer. El suelo es tibio y me aguardan los insectos de los pies y las piernas.

El naufragio se avecina. Estos nuestros naufragios nos provocan escozor en el estómago, estos nuestros abismos contienen lo lejano de los cuerpos.

Esta es una noche de bienvenida a la luna. ¿No ves que está brillando ahí? Parece un gran faro que guía a este barco bikini que se acerca a las rocas puntiagudas de las montañas. Debemos llegar y aferrarnos a la luz.

Hemos olvidado que vivimos en la oscuridad. Hemos huído del sol, hemos evitado mirarnos tantas veces. Hemos tratado de ignorar el brillo del día, hemos tratado de borrarle sonrisas al cielo. Estamos dentro de este mar intranquilo que nos llama como sirenas ardientes a encontrarnos en sus entrañas.

Hemos tratado de naufragar para llenarnos los oídos de perfume. Creo que los días de gloria están fuera de nuestro presupuesto. Habrá que esperar a que las estrellas de mar conformen un nuevo cielo, un nuevo azul en este nuestro barco sin cerco.

Señor capitán-, le digo, -creo que lo amo. Respira, respira: sangra.

Hemos tratado de mitigar el crujido del barco con nuestros besos. Hemos tratado de flotar y agitar nuestras extremidades como pulpos sin dientes. Hemos tratado de volar juntos y no podemos soportar el peso.

-Señor capitán, estamos condenados a morir-.

-Pase usted-.

-Después de usté-.

Ayer éramos mariposas blancas.

A Beautiful Mess…Songs to inspire you and motivate you to get shit done.